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La Psicolog�a del Prejuicio: Un Resumen

Pensamiento Categ�rico

La relaci�n entre el prejuicio y el pensamiento categ�rico fue por primera vez explorado sistem�ticamente por Gordon Allport (1954) en su libro cl�sico La naturaleza del prejuicio. Aunque Allport reconoc�a las dimensiones emocionales, sociales, econ�micas e hist�ricas del prejuicio, �l tambi�n propuso que el prejuicio es en parte fruto del funcionamiento normal del ser humano. En un pasaje muy citado de su libro, Allport escribi�:
La mente humana debe pensar con la ayuda de categor�as� Una vez formadas, las categor�as son la base para el prejuzgar normal. Nosotros no podemos evadir este proceso. La vida ordenada depende de ello (p. 20).
La tendencia natural de categorizar es f�cil de ver en Figura 1. La forma de la extrema izquierda es un cuadrado y la forma en la extrema derecha es un diamante. Las formas intermedias, sin embargo, no corresponden dentro de una categor�a reconocida, y como resultado, son simplemente asimiladas a una de las categor�as preexistentes (Ej., como un "cuadrado girado" o un "diamante fuera de centro"). Dentro del dominio de la percepci�n social, lo mismo ocurre con personas interraciales, personas bisexuales, y otras que no se pueden organizar en categor�as con facilidad.

Una secuencia de formas que va desde un cuadrado hasta un diamante
Figura 1. Una secuencia de formas que var�a desde un cuadrado hasta un diamante.

Las categor�as sociales forman una parte indispensable del pensamiento humano, pero debido a que atributos tales como raza, sexo, y edad se tienden sobre una secuencia, las etiquetas sociales nunca son m�s que aproximaciones. De hecho, es sorprendentemente dif�cil pensar en dos categor�as que no se interlacen una con otra (Es decir, dos categor�as con una frontera fija que separe claramente cada lado). Al principio, se puede pensar en dos opuestos muy bien conocidos tales como noche y d�a, tierra y mar, vivo o muerto. Luego de reflexionar, sin embargo, se vuelve aparente que no existe un punto fijo que separe a estas categor�as. Noche y d�a forman una secuencia en vez de dos categor�as discretas. El l�mite entre tierra y mar cambia con las corrientes y es imposible de marcar. Hasta la l�nea entre vida y muerte es confusa. �Acaso la vida cesa con el �ltimo suspiro? �Con el �ltimo latido del coraz�n? �Cuando el cerebro para toda actividad?

Usted puede pensar en categor�as como las de hombre y mujer, o gente y el ambiente, pero estas divisiones tambi�n son m�s confusas de lo que aparentan. Por ejemplo, muchas personas no pueden ser f�cilmente puestas en categor�as como masculino o femenino; en cambio, son "intersexuales" nacidos con genitales ambiguos (Angier, 1996). �Y qu� sucede con la frontera entre nosotros y el mundo exterior? M�s directamente, desde luego, cada uno de nosotros inhala el ambiente inmediato hacia nuestros pulmones y libera mol�culas de retorno al medio ambiente. Pero en una econom�a global, nuestra conexi�n con el ambiente llega m�s lejos que eso; nuestra sangre puede contener elementos de la lluvia que nutri� cosechas en tierras lejanas, y nuestros tejidos pueden tener minerales del suelo de m�s de una docena de pa�ses. Por lo tanto, la idea de que las personas constituyen una categor�a separada del ambiente no es realmente precisa -- categor�as como "gente" y "ambiente" representan convenios ling��sticos �tiles, y nada m�s.

A pesar de la utilidad de las categor�as en la vida cotidiana, �stas pueden ser devastadoras cuando algunas personas se a�slan falsamente del ambiente, de los animales y de la naturaleza, o de los dem�s. Para ilustrar v�vidamente este punto, necesitamos solamente ver la construcci�n social de las categor�as raciales. En Estados Unidos, por ejemplo, por lo menos 75% de los afro-americanos tienen linaje blanco, y 1-5% de los genes llevados por americanos blancos son de ancestros africanos (Davis, 1991). Desde un punto de vista biol�gico, entonces, negros y blancos forman una secuencia en vez de una dicotom�a. Aun as�, una creencia falsa en la pureza de las categor�as raciales ha dado lugar a que blancos maltraten a negros por cientos de a�os sin darse cuenta que, en muchos casos, est�n hiriendo al descendiente de una persona blanca.


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